En el complejo mundo de la arquitectura y la ingeniería moderna, los tipos de vidrios han dejado de ser simples elementos traslúcidos para convertirse en componentes estructurales y tecnológicos de alto desempeño.
Cuando abordamos un proyecto, ya sea una residencia privada o un complejo corporativo, entendemos que la transparencia es solo una de las múltiples variables a considerar. La seguridad, el control térmico y la eficiencia acústica dependen directamente de una correcta especificación técnica.
En esta guía detallada, exploraremos las soluciones que definen la envolvente de las edificaciones actuales y cómo cada variante responde a una necesidad específica del entorno.
Desde un punto de vista técnico, el vidrio es un material inorgánico, duro, frágil y amorfo que se obtiene mediante la fusión a altas temperaturas de arena de sílice, carbonato de sodio y caliza. Sin embargo, en el rubro de la construcción, lo definimos como un aliado estratégico que permite la integración del espacio interior con el exterior.
Su versatilidad es tal que hoy podemos encontrar más de 20 tipos de vidrios con propiedades físicas alteradas para resistir impactos, filtrar rayos UV, aislar el ruido extremo de las avenidas y múltiples soluciones más.
La elección de los tipos de vidrios para ventanas es crítica para la habitabilidad. No solo buscamos iluminación, sino también evitar el efecto invernadero en verano y la pérdida de calor en invierno. Aquí, la combinación de perfiles y cristales determina la eficiencia energética de la fachada.
Los tipos de vidrios para puertas deben priorizar la resistencia mecánica. Al ser elementos de uso constante y estar sujetos a vibraciones o portazos, se requiere el uso de vidrios de seguridad. Para los ingresos residenciales, los tipos de vidrios para puertas principales suelen combinar seguridad con acabados decorativos que resguardan la intimidad del hogar.
En estas áreas, el contacto directo con las personas y la humedad son los factores clave. Los tipos de vidrio para mamparas deben garantizar que, ante una eventual rotura, no existan riesgos de cortes graves. Asimismo, para las divisiones de oficinas, se buscan opciones que mejoren la acústica entre ambientes.
En sistemas de muros cortina o barandas de balcones, el vidrio actúa como una barrera de protección contra caídas. Aquí, la resistencia a la flexión y la capacidad de mantenerse íntegro tras un impacto son requisitos indispensables dictados por las normativas de seguridad vigentes.
Para comprender la oferta actual, debemos clasificar los diferentes tipos de vidrio según su proceso de fabricación y las propiedades finales que adquieren.
También conocido como vidrio «float» o flotado. Es el vidrio recocido básico que sale del horno de enfriamiento. Si bien es el punto de partida de casi todos los demás, no se considera un vidrio de seguridad, ya que al romperse lo hace en fragmentos grandes y afilados. Su uso está limitado a zonas donde no hay riesgo de impacto humano.
Considerado el «vidrio de seguridad» por excelencia. El vidrio laminado consiste en la unión de dos o más láminas de vidrio mediante una película intermedia de polivinilo butiral (PVB). En caso de rotura, los trozos de vidrio quedan adheridos a la lámina, evitando que caigan o se dispersen. Es ideal para techos, barandas y zonas de alto tránsito.
A través de un tratamiento térmico que eleva la temperatura a unos 650°C para luego enfriarlo rápidamente, obtenemos el vidrio templado. Este proceso multiplica su resistencia mecánica y térmica hasta cinco veces. Entre los tipos de vidrio, este destaca por su capacidad de desintegrarse en pequeños granos inofensivos al romperse. Es el estándar para tipos de ventanas de aluminio y vidrio de gran formato.
Conocido también como sistema DVH. El vidrio de doble acristalamiento está formado por dos hojas de vidrio separadas por un perfil separador que crea una cámara de aire estanca. Su principal función es el aislamiento térmico, reduciendo significativamente el intercambio de temperatura con el exterior.
Es una evolución del anterior. El vidrio insulado sustituye el aire de la cámara por gas argón, un gas noble que mejora las propiedades aislantes. Es la solución definitiva para quienes buscan el máximo ahorro energético en sistemas de climatización.
El vidrio reflectante posee una capa microscópica de óxidos metálicos que refleja una gran parte de la radiación solar. Por otro lado, los vidrios bajo emisivos ayudan a retener el calor interno en climas fríos, optimizando la eficiencia de la vivienda.
Además de la estructura, el tratamiento superficial define la estética y la privacidad.
La selección no debe ser estética únicamente; requiere un análisis de las condiciones de uso.
Para nosotros, la seguridad no es negociable. En hogares con niños o mascotas, es recomendable el uso de vidrio templado o laminado en todas las zonas por debajo de los 1.50 metros de altura. En zonas de paso o puertas, el vidrio debe ser capaz de resistir impactos accidentales sin generar peligro.
En los tipos de vidrios para ventanas de baño, solemos recomendar acabados satinados o texturizados. El objetivo es permitir el paso de luz natural para ahorrar energía, pero manteniendo la intimidad total de los usuarios.
Si tu proyecto está ubicado en una zona de alto ruido (cerca de aeropuertos o avenidas principales), la solución es un vidrio laminado acústico o un sistema insulado. Para zonas con alta exposición al sol, el vidrio reflectante evitará que tus ambientes se conviertan en hornos, protegiendo además tus muebles de la decoloración.
Los vidrios exteriores están expuestos a la polución y al clima. En estos casos, especificar vidrios con tratamientos de fácil limpieza o de alta resistencia química es vital para reducir los costos operativos del edificio a largo plazo.
La combinación ganadora suele ser el vidrio laminado para evitar ingresos no deseados (seguridad contra robos) y el vidrio templado para puertas y mamparas de ducha, debido a su resistencia a impactos térmicos y mecánicos.
Sí, en gran medida. Aunque el vidrio puede romperse, la lámina intermedia mantiene la estructura unida, impidiendo que el objeto (o persona) atraviese el paño fácilmente. Es por ello que se usa en parabrisas de autos y vitrinas comerciales.
Aunque coloquialmente se usan como sinónimos, técnicamente el cristal posee óxido de plomo en su composición, lo que le da más brillo y sonoridad (como en las copas de lujo). El material que usamos en construcción es, estrictamente hablando, vidrio.
Elegir entre los múltiples tipos de vidrio disponibles puede ser una tarea abrumadora sin la asesoría correcta. Un error en la especificación no solo afecta el presupuesto, sino que puede comprometer la seguridad de los habitantes y la eficiencia del edificio.
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